domingo, 26 de julio de 2015

BA & Las Calles de la Conversión, 1ª Parte (El Ecuador se llama Avenida Rivadavia)

Una de las particularidades de la Ciudad de Buenos Aires, no sólo para sus vecinos, sino también para los que la visitan, es la "conversión de calles". Me refiero a que, en la ciudad persisten varias avenidas que marcan el cambio de denominación de una calle.

Lo más extraño de todo, (aunque seguramente Buenos Aires no sea la única ciudad con este fenómeno), es que pueda haber una o más denominaciones para una misma senda física, incluso sin cambios en la posición vial (curva, oblicua, estrecha); esto a veces puede producirnos cierta desorientación, porque apelamos incorrectamente a que si una senda es regular, en cuanto a su posición y su extensión, se le tiene que atribuir un sólo nombre. Obvio que esto tenía sentido, cuando nuestra ciudad era literalmente cuadrada, 






lo cual vemos en este mapa de su Fundador Juan de Garay (1583), donde la mayoría de las calles no tienen nombre, 











pero también en este plano de Trelles (1794), en la que vemos un solo nombre por senda.







Este panorama urbano fue cambiando paulatinamente, durante el transcurso de los siglos XIX y XX. Y es posible que, tras establecerse los límites urbanos, como la Avenida de Circunvalación General Paz, haya sido necesario establecer otro tipo de límites que marquen (no los barrios, que se oficializarán recién en 1972), sino macro-sectores (Sur, Norte, Este y Oeste). 
Para lo cual, algunas avenidas van a convertirse en “paralelos y meridianos urbanos” que, de la misma manera que lo hacen el Ecuador y el Meridiano de Greenwich para con el Planeta Tierra, lo harán las siguientes avenidas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


La primera de todas, la principal y la única que mantiene su nombre es la Avenida Rivadavia (antiguo Camino Real al Oeste). Su nombre, en homenaje a Bernardino Rivadavia, fue establecido en 1897. Nace en Plaza de Mayo, a la altura 200, y Finaliza (su recorrido en C.A.B.A.) en la Avenida General Paz, a la altura del 11.700.
Divide a la Ciudad de Buenos Aires en Norte y Sur, y las calles nacen a la altura 0, hacia cualquiera de los dos puntos cardinales.



Nótese que en este plano, se observa que la calle Rivadavia no inicia en la altura "0", desde la Avenida Ingeniero Huergo-Eduardo Madero. Si bien se extendía hasta allí a fines de siglo XIX, cuando fuere recientemente inaugurado Puerto Madero, el sector se reurbanizó, con la creación de la Avenida semicircular De la Rábida, que rodea el Parque Colón.



Aquí vemos el punto medio geográfico (entre Plaza Miserere y Plaza Primera Junta) de la avenida; y nos llamará la atención que realice una curva recién en la Avenida Medrano-Castro Barros (Centro del Barrio de Almagro). Es porque en dicha avenida finalizaba el ejido de la Ciudad de Buenos Aires e iniciaba el Partido de San José de Flores.



En este mapa, se observa su finalización del recorrido en jurisdicción porteña, y cómo se acorta la distancia entre la Avenida y las vías del Ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento.



La Avenida Rivadavia es Avenida sólo a partir de la Plaza Congreso, en la cual se oficializó el Km 0 de las Rutas Nacionales. De esta manera, queda la Calle Rivadavia en su recorrido por los barrios del centro histórico de la ciudad (San Nicolás, al Norte y Monserrat, al sur).
Posee sentido Este-Oeste hasta Primera Junta, donde pasa a ser sólo sentido Oeste.


  

Esta Historia Continuará…

lunes, 20 de julio de 2015

Persevera y triunfarás (Mientras tanto, sos el 9)

Después de un mes y medio de estar tratando de lidiar con las materias de la carrera que estoy estudiando, supe que si uno estaba en el “mientras tanto”, recursar no tenía por qué ser drástico. Obviamente que no dispongo de mucho tiempo para cursar el único acceso a un mejor estatus laboral, de algo que amo, sin locura, pero que aprecio.

El sábado 11 de este mes, me enteré que tengo que cursar una tercera vez, el primer nivel de las Prácticas (son tres), a pesar de haber contado con una mejor metodología de estudio y el apoyo extracurricular brindado por la institución a la que voy. Se convierte en la tercer materia que cursé tres veces, después de "Historia Argentina" (aprobada en marzo de este año) y "Geografía Argentina" (me falta dar el final en agosto); multiplicando tres por tres, da nueve.
El análisis de los docentes a cargo de la última guiada de prácticas estaba basado en que faltaba ajustar las técnicas, que se evaluaban en este nivel de las prácticas. Ambos percibieron que no tengo problema con la información brindada, inclusive vieron un cambio notorio, con respecto al año pasado, pero aún así, no fue suficiente.

De todas maneras, he podido encontrar en la carrera algo que, desde que estoy, no encontré, o no lo había percibido.
Ya no veo sólo un lugar, donde las relaciones entre los compañeros frivolizaban el hecho de ingresar a un rubro necesitado, pero importante, y donde a todos no les importa si se reciben o no, o peor, si quieren trabajar de guías.
Ahora puedo decir que estoy casi en mi lugar, en un lugar donde tengo futuro, y donde puedo encontrarme conmigo mismo, donde ya no estoy haciendo una acción prescindible, en la que importa poco y nada que esté, o en la que sólo importa que opere, y que no perciba lo que hago. Voy a poder hacer algo socio-culturalmente útil.

Todos y cada uno de los que nos volcamos a seguir un estudio de nivel terciario/universitario es porque buscamos en los futuros trabajos, algo más que un dinero, o al menos queremos que aquel ingreso tenga un valor mayor al de ir y cobrar a principio de mes. Para buscar solo poder sustentarse, hace tiempo hubiera ido por el dinero, y por la posibilidad de tener un espacio propio, y ni me hubiese interesado por estudiar una carrera.

Ojalá les sirva a muchos de mis compañeros, que puedan estar leyendo esto, y comprendan que abandonar, no siempre ayuda, empeora. Si supieran todos los motivos para abandonar que tengo yo, sin embargo, sigo en camino.
Y (lejos de succionar calcetines) quiero agradecer a todo el sector docente del Instituto de Formación Técnica Superior Nº 7, por su labor, porque vieron en mí, lo que ni yo mismo me pude ver.


Al Turismo Mundial, Gracias Totales.