jueves, 20 de agosto de 2015

The Two Faces of a Tour Guide (Las Dos Caras de un Guía Turístico)

Siendo el Turismo per se, un rubro poco referenciado, y de muy reciente explotación, se nos dificulta a los que trabajamos en él poder entender con exactitud qué rol ejercemos, más allá de “sobre-actuar” y embeceller una visita guiada; precisamente porque podemos pasar por situaciones poco bellas, y que son capaces de desviar nuestro desempeño de la ética.
                
Para ello, utilizaré la reseña de la película “Las dos caras de Enero” (The Two Faces of January, USA, 2014), que nos ayudará a muchos de los que ejercemos la labor turística, a reflexionar acerca de dónde estamos parados cuando prestamos servicio. 

El film protagonizado por Viggo Mortensen y Kirsten Dunst, se sitúa en el año 1962 en una Grecia que muestra su esplendor ante los visitantes. 

Allí Rydal (Oscar Isaac), un joven oriundo de Estados Unidos que habla griego, se dedica a trabajar de Guía Turístico, aunque también como método de seducción, e incluso de estafa, hacia turistas millonarias.

Sin embargo, el modus operandi de nuestro colega se verá interferido, al llegar de Estados Unidos, una pareja compuesta por Chester McFarland (Mortensen) y Colette (Dunst). 

Y esto se debe a que Rydal sentirá una fuerte atracción por la belleza de Colette, incluso por el dinero y sofisticación de Chester, lo que motivará a invitarlos a una cena, en la cual incluirá a una turista que Rydal invitó previamente a un bar.
Lo peor llega cuando McFarland sea intimado para pagar una millonaria deuda, lo que motivará a éste a asesinar a quien vino para intimarlo. A partir de entonces, Chester y su esposa deben hacer lo posible para escapar, no solo de la deuda, sino del homicidio, y para lo cual acudirán al guía, dado la confianza que obtuvieron.
Y cada vez será difícil para Rydal escapar de este problema, ya que Chester le recordará que se convirtió en cómplice y encubridor de un homicida, además de recordarle sus mañas durante la labor de guía.

Básicamente, todo cambiará en la vida de Rydal. Por ello, les recomiendo este film, a todos aquellos que son, o están estudiando para, Guía de Turismo; porque incluso el final (que no voy a contar) nos propone una reflexión sobre nuestro rol en el mundo.

Sólo nosotros marcamos la diferencia entre la ambición y la ética.